viernes, 21 de octubre de 2011

SECUENCIA NARRATIVA

Gisell Sierra, es una mujer valiente y luchadora, que creció sumida en un mundo de retos y adversidades que poco a poco le demostraron lo grande que puede llegar a ser. Hoy, es la estrella de su grupo de baile de reggaetón, todos los días, incluyendo fines de semana, ensayan sus coreografías. Apenas el reloj marca las 3 de la tarde, empieza a sentirse “El Flow del Tintal”.

Pedro, Raúl, Mauricio y José, son sus acompañantes, los compañeros que un día la llevaron a convertirse en la bailarina estrella que es hoy. Juntos crearon un ideal de vida el cual esperan que en un futuro cercano, se convierta en realidad: formar su propia academia de baile.

Son las 2 de la tarde, estoy parada en la estación “Banderas” del Transmilenio, a lo lejos, veo a alguien de baja estatura que corre desesperadamente, al reconocerla, me río y le extiendo los brazos para saludarla. Ella, por su parte viene con cara de preocupación y evade mi abrazo.

G: Por favor, perdóname. Tú sabes que yo no soy impuntual. Se me hizo tarde lavando los platos.

P: Amiga, yo te conozco, yo lo sé, no te preocupes.

G: Sí, porque el camino que nos espera es un poco largo.

No hay un alimentador que nos lleve directamente hasta el lugar, toca irse caminando. Pero que mayor privilegio, si aquí es donde más puedo conversar a solas con ella. Durante todo el camino hablamos de cuánto tiempo llevábamos sin vernos y de todo lo que había pasado en nuestras vidas durante ese tiempo y como buenas mujeres, hablamos de los hombres que nos enamoran y nos aturden la vida. Siempre es agradable poder conversar con ella y cuando le cuento mis problemas, siento que ve las cosas desde una perspectiva única y me da los consejos que más necesito y nadie ha sabido darme; extraño mucho el no poder pasar más tiempo con ella, pero entre la universidad y la distancia, es complicado.

Mientras caminábamos por el lugar, sentía como la gente me miraba continuamente, ya era mi segunda visita al barrio  aún sentía que alguien me iba a hacer algo. Además, estaba haciendo mucho frío, yo iba lo más arropada posible, pero Gisell tan solo llevaba un esqueleto, no podía creer que pudiera aguantar el clima tan aterrador y es que por más caminata que estuviéramos haciendo, el calor no llegaba a mi cuerpo.

P: Gis, ¿no tienes mucho frío?

G: La verdad es que no, Pau. Con esta caminada que hacemos y el ensayo, no. Además, ya me he acostumbrado a andar así y no es tan terrible, todo está en la fortaleza.

Después de caminar tanto, llegamos al parque, saludé a los chicos y me acomodé en la misma piedra que la primera vez. Traté de no hacerme pasar un mal rato y decidí disfrutar de lo que veía. Y de hecho, esta vez, estuvo increíble. Me gocé cada instante del ensayo, y es que hoy me tocó el mejor día, ensayo con “beat box”. Los muchachos estuvieron increíbles y debo decir que la canción sonó mejor en sus voces que en la de ‘Golpe a Golpe’ y bueno, ni hablar del ritmo y la coordinación, impactante.

P: Muchachos, me encantó el ensayo de hoy. ¿Hace cuánto están preparando esta canción?

M: ¡Uyy! Con esta llevamos como un mes más o menos. Nos ha costado bastante trabajo, pero creo que la estamos sacando adelante.

P: Los felicito, de verdad que sí.

R: Gracias a ti por visitarnos otra vez parcera, de corazón.

Al terminar el ensayo, me volvieron a invitar a la misma tienda de la vez pasada, solo que esta vez el olor era un poco más agradable. Estuvimos compartiendo bastante y me contaron muchas cosas muy interesantes, que por alguna extraña razón, nunca se me había ocurrido preguntarles. Me invitaron a tomar un jugo y a comer roscón, fue un momento bastante agradable, pero debo decir que no me gustó que me hubieran invitado, me sentía muy incómoda, pero al parecer ellos no tenían ningún problema.

J: En la casa siempre me enseñaron que donde comen tres, comen cuatro. Así que con confianza, no hay porque tener pena, los pobres también tenemos nuestra dignidad.

En esta ocasión no solo hablamos de cuando Gisell llegó al grupo, sino de los inicios del mismo. También del porqué del nombre y de un sinfín de curiosidades acerca de todos ellos.

P: Me muero de ganas por saber, cómo fue que se conformaron ustedes antes de estar con Gisell.

R: Pues la verdad es que todo comenzó por mí y por el gusto que le tengo al género urbano, siento que por medio de mis canciones y de mis bailes puedo expresar mis sentimientos. Siempre fuimos amigos en el colegio los tres, desde pequeños y compartíamos los mismos gustos, les di mi idea y decidieron unirse a mí. Es algo que hemos vivido juntos, como todo.

J: Además de eso, siempre quisimos bailar. Desde que estábamos chiquitos en vez de andar jugando fútbol, nos la pasábamos baile que baile. Mi abuelo, que en paz descanse, nos enseñaba algunos pasos de salsa y de rancheras. Eran planes muy divertidos, pero ahora es mejor.

P: Y ese nombre ¿a quién se le ocurrió?
Todos se ríen.

P1: ¡A mí! Estábamos super pequeños y teníamos la palabra flow en la cabeza, era nuestro símbolo, lo que nos representaba. De ahí surge el nombre, lo de El Tintal, no lo tengo que explicar, es muy obvio.

P: Risas. Claro que no es necesario. ¿Se sienten realmente como lo que dice su nombre?

R: Sí. Y sin pensarlo te doy la respuesta, creo que nadie hace lo que nosotros y sobretodo tiene la valentía y la fuerza que tenemos. Porque aquí, la cosa es complicada.

P: Complicada…

J: Sí, desde siempre ha habido conflictos por los gustos musicales, es algo que no podemos cambiar. Por eso luchamos por mantenernos y defender nuestro género.

P: Yo lo que no entiendo es por qué el grupo de hip hop les forma tanto problema, finalmente, de allí salió el reggaetón.
M: Lo que pasa es que ellos creen que nosotros les estamos robando su género, sienten que los atacamos con nuestras letras y con nuestros bailes. Pero eso no es así y nunca lo va a ser, precisamente porque todo lo tomamos desde allí.

P1: El reggaetón está agradecido con el hip hop por todo lo que le ha enseñado y sobre todo, por hacerlo nacer. Eso es lo único que tengo por decir, además, como me dice mi madre la envidia es una declaración de inferioridad y ya … el que lo entendió, lo entendió.

Mientras estábamos conversando entraron a la tienda unos jóvenes con la clásica pinta de raperos: cachucha, jeans anchos y escurridos, chaqueta enorme y tenis desamarrados. Al verlos entrar sentí muchos nervios porque justo cuando hablábamos de las rivalidades, entran ellos y además, todos con cara de malos, como con ganas de hacernos algo. El tiempo que estuvieron allí dentro se me pasó muy lento, finalmente salieron sin inmutar palabra y pude respirar.

G: Uyy, Pau, esa cara y esa actitud estuvieron paila. Trata de no mostrar lo gomelo por aquí que eso se nota.

M: Fresca, pelada. Con nosotros no te va a pasar nada. Además, esos no son los tipos de los que estamos hablando. Ellos rara vez se asoman por aquí, por eso es que nosotros venimos tan seguido.

Creo que es muy cierto el dicho de no juzgar a un libro por su portada, porque en ese momento juzgué bastante mal; también aprendí que debo aprender a controlar los gestos de mi cara, porque con eso, demuestro todo lo que siento y lo peor, es que ellos, lo perciben muy rápido. Pero lo que más me asustaba pensar es que ese temor que yo sentí en ese instante, es el que este grupo de muchachos siente cada vez que reciben un panfleto o sienten un cuchillo en su estómago.

Salimos de la tienda y caminamos para acompañar a cada uno a su casa, durante el trayecto me contaban historias de los lugares y me mostraban los sitios donde habían vivido. Fue un recorrido bastante entretenido.

J: En esa casa blanca de la esquina nací yo, pero es que en esa época mis papás tenían más billete y la vida era más fácil. Esa casa era muy bonita, lástima que nos hayamos tenido que ir más para arriba.

En un momento señalaron un parque enorme, en donde había muchos niños, ellos murmuraban y yo, no tenía idea alguna de lo que ellos hablaban.

P1: Ahí nos encontramos una vez con esos manes una noche, estábamos re asustados, pero no queríamos que vieran el miedo, y es que por la noche pasan cosas raras por aquí. Nos pasaron por el lado y de repente uno de ellos me da un puño muy fuerte en la espalda y todo el grupo sale corriendo. Casi no me puedo levantar, me dieron muy duro, por cierto, esa me la deben.

P: No vale la pena recordar el pasado, finalmente ya está atrás. Más bien sigamos hablando del grupo, ¿ustedes creen que con la llegada de Gisell el grupo ha mejorado?

R: Uff… total. Ella le da el toque mágico al grupo. Pero más que eso, es como nuestra segunda mamá.

M: Sí, es verdad. Ella nos recuerda que debemos ser buenas personas y que tenemos que ir por el camino de lo sano porque los problemas traen más problemas. Siempre que nos torcemos ella nos endereza.

La melancolía los invade y las lágrimas ruedan por la cara de Gisell. Fuimos casa por casa dejando a todos los muchachos del grupo, cada vez que ella se despedía de alguno le decía:

G: Que Dios lo bendiga y lo proteja, cuídese y pórtese juicioso.

Todos respondían, Amén y le agradecían sus palabras. Al final, Gisell me acompañó de vuelta al Transmilenio, me dio un abrazo y me agradeció por la charla y por la visita.

P: Gracias a ti por regalarme estos minutos de tu día.

G: Para mí, siempre será un placer, no se te olvide que esta es tu casa, siempre.

P: Yo lo sé, gracias. Nos vemos pronto. Gracias por enseñarme tantas cosas bonitas, me saludas a los muchachos y te prometo que trataré de no mostrar lo gomelo la próxima vez.

G: Risas. No se te olvide, es clave, cuídate.

Y a lo lejos, veo como se va esfumando entre la multitud de personas que se aglomeran en la estación de Banderas y después de verla, vuelvo a la realidad y realizo que me espera una hora y media de camino  para llegar a mi casa.

ATENCIÓN: LOS NOMBRES DE LOS INTEGRANTES MASCULINOS DEL GRUPO HAN SIDO MODIFICADOS A PETICIÓN PERSONAL DE ELLOS, LOS QUE APARECEN ALLÍ SON PSEUDÓNIMOS PARA PODER DIFERENCIAR CADA UNA DE LAS COSAS QUE DECÍAN.

NARRADOR PERIFÉRICO

UNA MUJER VALIENTE

Después de esperar nueve meses en el vientre de su madre Rosaura, llega al mundo una niña llamada Gisell.


-          Ella nació pesando si quiera un kilo y midió 79 cm, era una bebe muy pequeña, pero con mucha fortaleza, porque desde que el momento en que nació, lloraba a todo pulmón, era bella… bueno, la verdad, es.

Palabras de su madre, que siempre la ha visto como la niña de sus ojos, por ser la menor de 4 hermanos, todos hombres y la que más cuida del hogar. Toda su vida ha tenido que aprender a defenderse, más que un hombre. Ella sabe dar los mejores puños y cachetadas y unas patadas mejor que las de un karateka.

-          Vivir con todos mis hermanos me ha enseñado eso y no solo para mi casa, también para el colegio y la calle, la persona que no sepa defenderse, “paila”, porque aquí, eso es lo que prima. La cosa de todo esto fue haberlo tenido que aprender a las malas, porque si no lo hacía, mis hermanos acababan conmigo, siempre andan molestándome y pegándome por todo, es un fastidio.

Pero la cuestión su padre era muy diferente, ella lo cataloga como una persona dulce, amorosa y comprensible; para ella, él fue un hombre fuerte y valiente, sí, fue, lamentablemente un día como cualquier otro, salió de la casa al trabajo y a diferencia de que esta vez, nunca regresó. La joven describe este momento con lágrimas en sus ojos.

-           No me gusta acordarme de ese momento. Me causa mucha nostalgia, mi padre era mi mejor amigo y el que nos traía la comida a la casa; siempre jugaba conmigo y me seguía la corriente para todo. Es doloroso saber que no puedo vengarme de lo que pasó, porque todo este tiempo después no sé si él está vivo o muerto, no sé. Y lo peor es que tenía cuatro años cuando pasó eso, es injusto.

Sin lugar a dudas, la vida para Gisell no ha sido fácil desde el comienzo, ha tenido que afrontar situaciones que muchos de nosotros ni siquiera pensamos en que las tengamos que vivir, sin embargo, todo esto la ha fortalecido mucho y la ha convertido en la mujer de 19 años que es hoy, llena de sueños y metas por cumplir. Y es que cuando ella habla de sus sueños, no significa hablar de querer ser médica o abogada, porque su madre siempre le inculcó que lo más importante de la vida es ser feliz disfrutando lo que se hace, y es por esto y por el apoyo incondicional que le ha dado su madre, que Gisell ha decidido formarse como bailarina. Pero como todos creerían, esto no lo hace en una academia, lo hace con cuatro amigos más que conoció en el colegio y que comparten la misma afición que ella: el reggaetón.

-          Eso es algo que se lleva en la sangre, es una corriente que entra al cuerpo cada vez que oyes una canción. No puedo decir que es algo que haya aprendido en algún lado y de hecho, empecé a hacerlo porque tenía que hacer una presentación para el colegio, y desde ahí, no lo he podido soltar, es algo que me llena de alegría.

Y sí, como Gisell lo mencionaba, fue desde el colegio donde comenzó toda esta aventura y es que no es precisamente en una academia donde Gisell se forma para ser bailarina, a pesar de que su mamá la apoya, no tiene el dinero suficiente para poder pagarle “un privilegio” como ese y es que a sus hermanos les ha tocado igual, todos son graduados del bachillerato y ahora trabajan, ayudándole a su madre a sacar el hogar adelante. Gisell es la única que no trae dinero a casa, porque por lo que hace, no le pagan.

-          Ellos cuatro hablaron conmigo después de la presentación que hice, eran también del colegio, pero se graduaron hace 3 años, yo apenas, el año pasado. Al principio no sabía que responderles, porque esto no lo sentía como algo que quisiera hacer para el resto de mi vida. Pero por alguna extraña razón, en ese momento les dije que sí. Ellos ya tenían su grupo y estaban buscando una mujer que los acompañara.

Gisell sintió esta oferta como un honor a pesar de estar dudosa de hacer parte del grupo, sentía que la estaban alagando por algo que hasta ahora sabía hacer. Algo que hoy, es una pasión. Ella dice que no imagina la vida sin bailar reggaetón y sin su grupo, piensa que lo que más la llena y más feliz la hace es eso, a pesar de todos los inconvenientes que esto puede tener no solo dentro de su familia, sino dentro su barrio, El TIntal. Hay muchos no simpatizantes del género, que día a día, por medio de grafitis, manifiestan su sentir. Dentro de ellos “el reggaetón es una m…” o “a los ‘hps’ que les guste el reggaetón, se pueden ir despidiendo del barrio, aquí no nos gusta la basura.” Gisell cuenta cómo se ha desarrollado esta experiencia:

GISELL: En este barrio, siempre ha habido diferencia musicales dependiendo de la música que se esté moviendo en el ambiente. En un momento, hace como tres años cuando los “emos” estaban de moda, los raperos los atacaban constantemente, les pegaban en la calle porque sí, los robaban, les quitaban la ropa y hasta los mataban, era horrible y lo peor, es que era el pan de cada día.

PAULA: Que triste que la música no se pueda vivir tranquilamente, finalmente está hecha para divertirse. Pero en tu caso actual ¿la situación es la misma?

GISELL: Sí. La cuestión es que aquí, es con los que les gusta el hip hop. Siempre nos están atacando y son los que ponen esos grafitis en la calle y los que nos atemorizan siempre. Pero nosotros no les hacemos caso, solo luchamos por lo que queremos, algún día, no muy lejano, poder crear nuestra propia academia de baile, para que personas como nosotros puedan tener esa oportunidad que este grupo no pudo tener.

El grupo ha sido constantemente amenazado. Al principio les dejaban panfletos en el salón comunal donde ensayaban, ellos no hicieron caso a lo que decía y se quedaron en el lugar, la cuestión fue que los hip hoperos cumplieron su palabra, y fueron hasta el salón comunal para matarlos. Iban con armas blancas y pistolas dispuestos a todo. Pero tras un diálogo amable y cordial que se fue dando poco a poco, lograron conciliar si ningún tipo de daño.

Ahora el grupo ensaya sus coreografías en un parque abandonado, que queda lejos de la urbe del Tintal. Allí, pocas personas se percatan de su presencia, pero el problema es que no tienen electricidad para conectar su grabadora.

PEDRO: Al principio fue muy difícil porque no nos sabíamos el ritmo de las canciones y sentíamos que veníamos a perder el tiempo porque no podíamos hacer nada.

RAÚL: Sí, de los 6 meses que llevamos aquí, hasta hace apenas 4 ó 5 fue que logramos sincronizarnos bien, tuvimos que aprendernos cada uno por aparte el ritmo de la canción.

MAURICIO: Yo, quise aprender a hacer “beat box”, un sonido musical que se hace con las manos y que simula el ritmo, era más fácil para los cinco poder sincronizarnos así. A veces, dependiendo de la canción, lo hacemos dándole golpes al piso con los pies, toca hacerlo duro para que oigamos todos.

JOSÉ: Yo soy el que siempre canto, de por sí que me gusta hacerlo, entonces no me molesta y me sé la mayoría de canciones de reggaetón que ensayamos, las nuevas, me las tengo que aprender. Es doble trabajo, pero disfruto hacerlo. En general formamos un bueno grupo, yo quiero mucho a todos y me siento muy orgulloso de lo que hemos logrado, siento que cada día estamos más cerca de nuestro objetivo. Gisell es maravillosa, le da ese toque femenino y sensual al baile, fue muy chévere haberla descubierto.

En el parque donde ellos ensayan, hay un letrero escrito en rojo que les dejaron sus “contrincantes” una noche. El letrero dice lo siguiente: “Pareciera que fueran idiotas ¿qué parte no entendieron que no queremos basura? Lárguense de una vez ‘hps’ de m…” Parece un poco fuerte y grosero. Sin embargo a ellos no les importa tener eso ahí, ya los denunciaron y la Policía se ha encargado de mantener al grupo a salvo,  al parecer, estas personas que están amenazando tienen un historial criminal amplio y están siendo bastante vigilados.

Amenazas y letreros como este mantienen al grupo más unido que nunca.

GISELL: Este tipo de cosas no nos afectan y no es porque tengamos la tranquilidad de estar protegidos, sino porque es lo que fortalece diariamente a este grupo. Demostramos que somos unos berracos y que el que nos quiera sacar de aquí, nunca va a poder hacerlo, son cosas que nos motivan a continuar con lo que queremos.

JOSÉ: Gracias a este tipo de cosas nos hemos vuelto muy unidos y sobretodo, amigos. Estas personas son con las que yo cuento cada vez que me pasa algo o que estoy feliz. Lo único que puedo decir, es que esas amenazas, han hecho magia y han creado un lazo de amistad, muy bacano. Agradezco a Dios, por tener a esta gente a mi lado, unos guerreros.

ATENCIÓN: LOS NOMBRES DE LOS INTEGRANTES MASCULINOS DEL GRUPO HAN SIDO MODIFICADOS A PETICIÓN PERSONAL DE ELLOS, LOS QUE APARECEN ALLÍ SON PSEUDÓNIMOS PARA PODER DIFERENCIAR CADA UNA DE LAS COSAS QUE DECÍAN.

martes, 18 de octubre de 2011

ENTREVISTA FICTICIA

Llegué al Hollywood Bowl a eso de las tres de la tarde esperando que el guardia de seguridad regresara de su almuerzo. Esperé sentada en la calle más o menos una hora (ya eran las 4) y cuando ya había perdido las esperanzas de entrevistar a Janis Joplin, aparece a lo lejos, un hombre gordo, de baja estatura y con un bigote mal afeitado.

-          ¿Señorita, se encuentra usted perdida? ¿La puedo ayudar en algo?

En ese momento solté una carcajada y pensé, cómo diablos se le habría podido ocurrir a ese hombre preguntarme eso y claro, además con una periodista de Los Ángeles Times (el letrero del periódico en mi escarapela era tan grande que era imposible no notarlo), que ha recorrido la ciudad de principio a fin unas tres veces, sin embargo, yo muy amable le respondí:

-          No señor, no estoy perdida, de hecho trabajo aquí hace 10 años, conozco bien la ciudad. Yo lo estaba esperando a usted porque tengo una entrevista con la cantante Janis Joplin a las 3:30 pm pero no podía ingresar al teatro porque usted no había llegado.

-          ¡Señorita, discúlpeme! El señor, John Byrne sí me había avisado de su visita, lamento haberla hecho esperar, yo no soy así, lo que pasa es que no me dan mucho tiempo para almorzar y hoy, con este evento menos (yo pensaba ¡vaya si no le dan tiempo para almorzar!).

-          No se preocupe señor, ¿puedo entrar o necesita anunciar mi llegada?

-          No necesito nada, siga por favor y de nuevo discúlpeme.

Le sonreí y entré lo más rápido que pude, a lo lejos, oigo a alguien que viene corriendo desenfrenadamente, cuando volteé, vi que de nuevo, era el guardia. Y pensé “ahora qué habrá olvidado decirme”.

-          Señorita, se me olvidó hacerle una recomendación. Esa cantante, Janis, parece estar medio loca, se viste como indigente y parece que se fuma toda la hierba del planeta, tenga cuidado, podría hacerle daño.

Volví a reírme y le agradecí por sus palabras, pero realmente, no tengo mucho que refutarle, la Janis con la que hablé la noche anterior parecía estar drogada, su voz y sus palabras dejaron mucho que desear, me dijo que no estaba segura de querer hacer la entrevista, luego me habló de su familia y me dijo que estaba ansiosa por la entrevista, luego volvió a decirme que no estaba segura, pero que intentara  y al llegar al Bowl veríamos que sucedería, después de meses de perseguirla, no podía dejar perder esta oportunidad. Al final de la conversación, pasó al teléfono su manager, John Byrne y me dijo que él haría que Janis hablara conmigo de cualquier forma.

Sentí que esta vez lo lograría, pero no debo negar que estaba un poco temerosa de hablar con Janis por su carácter cambiante e impulsivo y bueno, cuando entré al Bowl, lo primero que veo es a una mujer furiosa en el escenario y gritando por el micrófono “¡súbele el sonido a esta m…! No me gusta cómo se oye mi voz.” El técnico le explicó que ya estaba al máximo nivel de decibles permitidos en el Bowl y a eso, esta mujer enfurecida responde “a mí no me importa a cuantos malditos decibeles puedas subirle, yo necesito escucharme bien y como yo quiero”; tiró el micrófono al suelo y se fue enfurecida a su camerino, la seguí y me quedé esperando un momento afuera a ver si alguien intercedía por mí para entrar, quizá John… pero lo triste, fue que nadie apareció, así que golpeé la puerta… pero no recibí respuesta, esperé otros minutos y volví a hacerlo, en ese momento, Janis gritó: ¡si no eres John, ni te molestes en entrar! Qué diablos iba a hacer yo ahora.

Pero por arte de magia, John se asomó entre los vestidores, me vio y me sonrió. Solo me abrazó, entró al camerino y me hizo una señal de que me esperara un momento. Me quedé afuera. A los 20 minutos salió y me dijo: “sigue, ya está más tranquila. Pero cuidado con lo que preguntas.”

Entré al camerino, allí recostada en un sofá, estaba Janis Joplin, con sus enormes gafas y su pinta hippie de siempre, fui a saludarla.

J.J: Joven periodista, no te acerques mucho a mi, he fumando y huelo muy mal y perdóname por lo de ayer, estaba de mal humor cuando hablamos por teléfono, la verdad eso no suele pasarme con los periodistas, de hecho, detesto a los periodistas.

P.S: Trataré de incomodarla lo menos posible, pero la verdad es que tengo tantas preguntas por hacerle, llevo detrás de usted unos seis meses y al verla fuera y dentro del escenario son muchas las preguntas que se me vienen a la mente.

J.J: Al diablo, ve al grano y por favor no me digas usted, no es mi estilo.

P.S: Está bien, no hay problema. Janis, ¿no te sientes como una especie de Judy Garland del rock?
Me miró suavemente y sonrió.

J.J: No, la verdad no lo creo. Pienso que la gente me percibe de una forma muy dramática.

P.S: ¡¿Piensas que Judy es dramática?!

J.J: No solo lo pienso, lo afirmo. Vamos niña, era actriz, se supone que debía serlo.
Se paró del sofá y encendió un cigarro.

P.S: No estoy de acuerdo con tu opinión, pero… sigamos… oye, no es por ser impertinente pero, acabas de fumar, eso tan seguido no debe ser bueno.

J.J: ¿Quién diablos eres tú para decirme cuándo y a qué hora debo fumar? Déjame, es mi vida. Pero sabes, tienes razón, a veces siento que perjudico a mi cuerpo y mi salud.

P.S: ¿Por qué lo dices?

J.J: Creo que podría cuidarme más, supongo y comer comida orgánica y caminar varias horas al día. Pero, así no soy yo y además, me gusta vivir la vida sin pensar en el mañana. Uno hace lo que tiene que hacer, hoy y dentro de tres años.

P.S: Sí, la verdad es que yo pienso igual. Sin embargo, creo que es importante pensar en el futuro, fijarse metas, al final de cuentas ese es el propósito de la vida.

J.J: Lo que dices es basura.
P.S: ¡¿Disculpa?!

J.J: No seas tan sensible. Te digo, yo nunca creí que sería cantante, vamos, mi perfil “no daba la talla.” Pero un día sentí algo dentro de mí y decidí intentarlo.

P.S: ¿Cómo llegaste a la música?

J.J: Fue muy gracioso, la verdad es que la única razón por la que empecé a cantar fue para poder entrar gratis a algunos bailes, y de ahí, todo empezó a fluir.

P.S: Entonces ¿Querías ser bailarina?

J.J: Risas. ¡No! Solo quería divertirme, era joven, quería andar de fiesta con mis amigos todo el tiempo.

P.S: Ah, entiendo. Entonces disfrutas de estar mucho con tus amigos, me imagino.

J.J: Si los tuviera, los disfrutaría. Pero ven niña, hace mucho calor aquí dentro, vayamos a beber algo frío en algún restaurante, tú pagas y yo te sigo hablando de mí.

P.S: ¡No, hace mucho frío!

J.J: No seas cobarde ¡anda!

Janis me cogió el brazo fuertemente y he llevó prácticamente arrastrada hasta la salida. Realmente hacía mucho frío. Salimos del lugar y le dije que escogiera a donde quería ir, con una persona como ella, es mejor prevenirse. Entramos al sitio que menos imaginé que ella fuera a escoger, Dunkin’ Donuts.

P.S: Pensé que no te gustaban estos sitios.

J.J: Como no me van a gustar ¿acaso hay algo mejor que una donut de chocolate con maní?

Me acerqué a pedir, Janis sólo me pidió una botella con agua, la verdad no sé por qué tenía tanto calor, yo moría de frío, compré un café y las donuts. Me senté en la mesa y comenzamos a charlar de nuevo.

P.S: Hablábamos de tus amigos.

J.J: Ah, sí, de los que no tengo.

P.S: No creo que alguien como tú, tan alegre y espontánea, no tenga con quien compartir su vida.

J.J: Si lo hago, con mi manager y mi banda.

P.S: Pero eso no es lo mismo que un amigo o una pareja.

J.J: El amor es una tontería, no me hables de ello. Pero… amigos. La verdad es que con esta carrera siento que uno pierde a todos los viejos amigos.

P.S: No entiendo a que te refieres…

J.J: Las circunstancias de viajar de un lado al otro hace que te alejes de ellos. Y hacer nuevos amigos es muy difícil. Siempre estoy haciendo algo relacionado con el trabajo.

P.S: ¿Y tu familia?

J.J: Ellos nunca me apoyaron en nada de lo que yo quería hacer, todo estaba mal. Siempre me decían que yo era la oveja negra de la familia, por ser diferente, por no querer ser médico o abogada, por mi forma de hablar, de vestir… Un día, empaqué mis cosas y me aventuré al mundo.

P.S: Me muero de curiosidad por saber en qué parte del país o del mundo comenzaste a cantar.

J.J: Cuando estaba en Nueva York, cantando para los bailes de los niños ricos, me pagaban mucho, ahí comencé a ganarme la vida, me costó mucho trabajo, pero lo logré. En uno de esos bailes conocí a John y también tuve mi primera experiencia sexual, terrible por cierto.

P.S: Me imagino que John era uno de esos niños ricos y que también te acostaste con uno de ellos.

J.J: Risas. John era uno de los empresarios del lugar y siempre había estado buscando con quien hacerse famoso. Fue el único que creyó en mí. Y del otro tema, ni hablemos, solo te digo, si fue con uno de esos chicos y cada vez que lo recuerdo me dan nauseas.

P.S: Pero por qué…

J.J: Ya dije que no quiero hablar de ello.

P.S: Si yo te contara la mía…

J.J: Anda, cuéntame.

P.S: No hasta que no lo hagas tú. ¿Me hiciste salir a aguantar frío y a gastar dinero y ahora no me hablaras de ello? Olvídalo.

J.J: Está bien, solo porque eres una chica simpática. El joven estaba demasiado ebrio, ni siquiera podía pararse, se caía. Cuando bajé de la tarima comenzó a coquetearme, era muy feo. Me sacó a bailar una y otra vez, nos besamos unas 30 veces sol porque su aliento me sabía bien, ya sabes, el alcohol sabe bien. Y cuando menos me di cuenta, el chico me tenía metida entre un baño diminuto, haciéndome toda clase de cosas. Lo peor es que de lo ebrio, no me pudo sostener mientras me tenía alzada y caí sobre el sanitario, más bien, dentro. Y la verdad es que ahora que ya tengo más experiencia en el tema… él lo hacía terrible, hay otros que ni te cuento. Pero, esa etapa de mi vida ya quedo en el pasado. Ahora es tu turno.

En mi mente solo pensaba que diablos le inventaría, la verdad es que ninguna de mis experiencias han sido tan traumáticas como la de ella, ni la primera. Pero lo que sí es cierto, es que algo tuve que inventar.

P.S: Pues verás… fue con mi primer novio y estábamos asustados porque no sabíamos cómo hacerlo, teníamos 15 los dos. Fue un momento muy embarazoso, además, su padre nos descubrió y al otro día terminó conmigo porque según su padre yo era una mala influencia.

J.J: Risas. Eso es muy gracioso, pero no supera lo mío, te lo garantizo.

P.S: Totalmente de acuerdo.

J.J: La verdad es que lo único que me da emociones es la hora que vivo estando en el escenario. ¡Pero mira la hora, ya debemos regresar!

De camino al Bowl, seguimos hablando de su vida y de su música, nadie creería que ella sería una mujer tan agradable para tener una conversación. En un momento repentino, se despidió de mí y me agradeció por el agua y la donut, me pidió que disfrutara el show y que tuviera cuidado con lo que publicaría, le asentí con la cabeza y se fue.

La experiencia que me dejó el conocer a Janis fue entender que la música, también nace de satisfacer las necesidades de un artista. Creo que ella es una artista memorable, porque no solo hace la mejor música, sino también los mejores shows, nos ayuda a explorarnos y a entender el motivo de nuestra existencia, nos lleva a conocer mundos inimaginables. Pero Janis Joplin tiene ese algo que no tienen todos los artistas y es, ser una gran persona, lástima que su fortaleza haya sido tan poca. Hoy, lamento su muerte y sí, hay que decirlo, por mucho éxito que tengas, esa profesión no te garantiza la felicidad completa y muchas veces, como le pasó a Janis, te hace perder el rumbo de tu vida. Amén y gracias JANIS JOPLIN en donde quiera que estés.