viernes, 21 de octubre de 2011

NARRADOR PERIFÉRICO

UNA MUJER VALIENTE

Después de esperar nueve meses en el vientre de su madre Rosaura, llega al mundo una niña llamada Gisell.


-          Ella nació pesando si quiera un kilo y midió 79 cm, era una bebe muy pequeña, pero con mucha fortaleza, porque desde que el momento en que nació, lloraba a todo pulmón, era bella… bueno, la verdad, es.

Palabras de su madre, que siempre la ha visto como la niña de sus ojos, por ser la menor de 4 hermanos, todos hombres y la que más cuida del hogar. Toda su vida ha tenido que aprender a defenderse, más que un hombre. Ella sabe dar los mejores puños y cachetadas y unas patadas mejor que las de un karateka.

-          Vivir con todos mis hermanos me ha enseñado eso y no solo para mi casa, también para el colegio y la calle, la persona que no sepa defenderse, “paila”, porque aquí, eso es lo que prima. La cosa de todo esto fue haberlo tenido que aprender a las malas, porque si no lo hacía, mis hermanos acababan conmigo, siempre andan molestándome y pegándome por todo, es un fastidio.

Pero la cuestión su padre era muy diferente, ella lo cataloga como una persona dulce, amorosa y comprensible; para ella, él fue un hombre fuerte y valiente, sí, fue, lamentablemente un día como cualquier otro, salió de la casa al trabajo y a diferencia de que esta vez, nunca regresó. La joven describe este momento con lágrimas en sus ojos.

-           No me gusta acordarme de ese momento. Me causa mucha nostalgia, mi padre era mi mejor amigo y el que nos traía la comida a la casa; siempre jugaba conmigo y me seguía la corriente para todo. Es doloroso saber que no puedo vengarme de lo que pasó, porque todo este tiempo después no sé si él está vivo o muerto, no sé. Y lo peor es que tenía cuatro años cuando pasó eso, es injusto.

Sin lugar a dudas, la vida para Gisell no ha sido fácil desde el comienzo, ha tenido que afrontar situaciones que muchos de nosotros ni siquiera pensamos en que las tengamos que vivir, sin embargo, todo esto la ha fortalecido mucho y la ha convertido en la mujer de 19 años que es hoy, llena de sueños y metas por cumplir. Y es que cuando ella habla de sus sueños, no significa hablar de querer ser médica o abogada, porque su madre siempre le inculcó que lo más importante de la vida es ser feliz disfrutando lo que se hace, y es por esto y por el apoyo incondicional que le ha dado su madre, que Gisell ha decidido formarse como bailarina. Pero como todos creerían, esto no lo hace en una academia, lo hace con cuatro amigos más que conoció en el colegio y que comparten la misma afición que ella: el reggaetón.

-          Eso es algo que se lleva en la sangre, es una corriente que entra al cuerpo cada vez que oyes una canción. No puedo decir que es algo que haya aprendido en algún lado y de hecho, empecé a hacerlo porque tenía que hacer una presentación para el colegio, y desde ahí, no lo he podido soltar, es algo que me llena de alegría.

Y sí, como Gisell lo mencionaba, fue desde el colegio donde comenzó toda esta aventura y es que no es precisamente en una academia donde Gisell se forma para ser bailarina, a pesar de que su mamá la apoya, no tiene el dinero suficiente para poder pagarle “un privilegio” como ese y es que a sus hermanos les ha tocado igual, todos son graduados del bachillerato y ahora trabajan, ayudándole a su madre a sacar el hogar adelante. Gisell es la única que no trae dinero a casa, porque por lo que hace, no le pagan.

-          Ellos cuatro hablaron conmigo después de la presentación que hice, eran también del colegio, pero se graduaron hace 3 años, yo apenas, el año pasado. Al principio no sabía que responderles, porque esto no lo sentía como algo que quisiera hacer para el resto de mi vida. Pero por alguna extraña razón, en ese momento les dije que sí. Ellos ya tenían su grupo y estaban buscando una mujer que los acompañara.

Gisell sintió esta oferta como un honor a pesar de estar dudosa de hacer parte del grupo, sentía que la estaban alagando por algo que hasta ahora sabía hacer. Algo que hoy, es una pasión. Ella dice que no imagina la vida sin bailar reggaetón y sin su grupo, piensa que lo que más la llena y más feliz la hace es eso, a pesar de todos los inconvenientes que esto puede tener no solo dentro de su familia, sino dentro su barrio, El TIntal. Hay muchos no simpatizantes del género, que día a día, por medio de grafitis, manifiestan su sentir. Dentro de ellos “el reggaetón es una m…” o “a los ‘hps’ que les guste el reggaetón, se pueden ir despidiendo del barrio, aquí no nos gusta la basura.” Gisell cuenta cómo se ha desarrollado esta experiencia:

GISELL: En este barrio, siempre ha habido diferencia musicales dependiendo de la música que se esté moviendo en el ambiente. En un momento, hace como tres años cuando los “emos” estaban de moda, los raperos los atacaban constantemente, les pegaban en la calle porque sí, los robaban, les quitaban la ropa y hasta los mataban, era horrible y lo peor, es que era el pan de cada día.

PAULA: Que triste que la música no se pueda vivir tranquilamente, finalmente está hecha para divertirse. Pero en tu caso actual ¿la situación es la misma?

GISELL: Sí. La cuestión es que aquí, es con los que les gusta el hip hop. Siempre nos están atacando y son los que ponen esos grafitis en la calle y los que nos atemorizan siempre. Pero nosotros no les hacemos caso, solo luchamos por lo que queremos, algún día, no muy lejano, poder crear nuestra propia academia de baile, para que personas como nosotros puedan tener esa oportunidad que este grupo no pudo tener.

El grupo ha sido constantemente amenazado. Al principio les dejaban panfletos en el salón comunal donde ensayaban, ellos no hicieron caso a lo que decía y se quedaron en el lugar, la cuestión fue que los hip hoperos cumplieron su palabra, y fueron hasta el salón comunal para matarlos. Iban con armas blancas y pistolas dispuestos a todo. Pero tras un diálogo amable y cordial que se fue dando poco a poco, lograron conciliar si ningún tipo de daño.

Ahora el grupo ensaya sus coreografías en un parque abandonado, que queda lejos de la urbe del Tintal. Allí, pocas personas se percatan de su presencia, pero el problema es que no tienen electricidad para conectar su grabadora.

PEDRO: Al principio fue muy difícil porque no nos sabíamos el ritmo de las canciones y sentíamos que veníamos a perder el tiempo porque no podíamos hacer nada.

RAÚL: Sí, de los 6 meses que llevamos aquí, hasta hace apenas 4 ó 5 fue que logramos sincronizarnos bien, tuvimos que aprendernos cada uno por aparte el ritmo de la canción.

MAURICIO: Yo, quise aprender a hacer “beat box”, un sonido musical que se hace con las manos y que simula el ritmo, era más fácil para los cinco poder sincronizarnos así. A veces, dependiendo de la canción, lo hacemos dándole golpes al piso con los pies, toca hacerlo duro para que oigamos todos.

JOSÉ: Yo soy el que siempre canto, de por sí que me gusta hacerlo, entonces no me molesta y me sé la mayoría de canciones de reggaetón que ensayamos, las nuevas, me las tengo que aprender. Es doble trabajo, pero disfruto hacerlo. En general formamos un bueno grupo, yo quiero mucho a todos y me siento muy orgulloso de lo que hemos logrado, siento que cada día estamos más cerca de nuestro objetivo. Gisell es maravillosa, le da ese toque femenino y sensual al baile, fue muy chévere haberla descubierto.

En el parque donde ellos ensayan, hay un letrero escrito en rojo que les dejaron sus “contrincantes” una noche. El letrero dice lo siguiente: “Pareciera que fueran idiotas ¿qué parte no entendieron que no queremos basura? Lárguense de una vez ‘hps’ de m…” Parece un poco fuerte y grosero. Sin embargo a ellos no les importa tener eso ahí, ya los denunciaron y la Policía se ha encargado de mantener al grupo a salvo,  al parecer, estas personas que están amenazando tienen un historial criminal amplio y están siendo bastante vigilados.

Amenazas y letreros como este mantienen al grupo más unido que nunca.

GISELL: Este tipo de cosas no nos afectan y no es porque tengamos la tranquilidad de estar protegidos, sino porque es lo que fortalece diariamente a este grupo. Demostramos que somos unos berracos y que el que nos quiera sacar de aquí, nunca va a poder hacerlo, son cosas que nos motivan a continuar con lo que queremos.

JOSÉ: Gracias a este tipo de cosas nos hemos vuelto muy unidos y sobretodo, amigos. Estas personas son con las que yo cuento cada vez que me pasa algo o que estoy feliz. Lo único que puedo decir, es que esas amenazas, han hecho magia y han creado un lazo de amistad, muy bacano. Agradezco a Dios, por tener a esta gente a mi lado, unos guerreros.

ATENCIÓN: LOS NOMBRES DE LOS INTEGRANTES MASCULINOS DEL GRUPO HAN SIDO MODIFICADOS A PETICIÓN PERSONAL DE ELLOS, LOS QUE APARECEN ALLÍ SON PSEUDÓNIMOS PARA PODER DIFERENCIAR CADA UNA DE LAS COSAS QUE DECÍAN.

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