Llegué al Hollywood Bowl a eso de las tres de la tarde esperando que el guardia de seguridad regresara de su almuerzo. Esperé sentada en la calle más o menos una hora (ya eran las 4) y cuando ya había perdido las esperanzas de entrevistar a Janis Joplin, aparece a lo lejos, un hombre gordo, de baja estatura y con un bigote mal afeitado.
- ¿Señorita, se encuentra usted perdida? ¿La puedo ayudar en algo?
En ese momento solté una carcajada y pensé, cómo diablos se le habría podido ocurrir a ese hombre preguntarme eso y claro, además con una periodista de Los Ángeles Times (el letrero del periódico en mi escarapela era tan grande que era imposible no notarlo), que ha recorrido la ciudad de principio a fin unas tres veces, sin embargo, yo muy amable le respondí:
- No señor, no estoy perdida, de hecho trabajo aquí hace 10 años, conozco bien la ciudad. Yo lo estaba esperando a usted porque tengo una entrevista con la cantante Janis Joplin a las 3:30 pm pero no podía ingresar al teatro porque usted no había llegado.
- ¡Señorita, discúlpeme! El señor, John Byrne sí me había avisado de su visita, lamento haberla hecho esperar, yo no soy así, lo que pasa es que no me dan mucho tiempo para almorzar y hoy, con este evento menos (yo pensaba ¡vaya si no le dan tiempo para almorzar!).
- No se preocupe señor, ¿puedo entrar o necesita anunciar mi llegada?
- No necesito nada, siga por favor y de nuevo discúlpeme.
Le sonreí y entré lo más rápido que pude, a lo lejos, oigo a alguien que viene corriendo desenfrenadamente, cuando volteé, vi que de nuevo, era el guardia. Y pensé “ahora qué habrá olvidado decirme”.
- Señorita, se me olvidó hacerle una recomendación. Esa cantante, Janis, parece estar medio loca, se viste como indigente y parece que se fuma toda la hierba del planeta, tenga cuidado, podría hacerle daño.
Volví a reírme y le agradecí por sus palabras, pero realmente, no tengo mucho que refutarle, la Janis con la que hablé la noche anterior parecía estar drogada, su voz y sus palabras dejaron mucho que desear, me dijo que no estaba segura de querer hacer la entrevista, luego me habló de su familia y me dijo que estaba ansiosa por la entrevista, luego volvió a decirme que no estaba segura, pero que intentara y al llegar al Bowl veríamos que sucedería, después de meses de perseguirla, no podía dejar perder esta oportunidad. Al final de la conversación, pasó al teléfono su manager, John Byrne y me dijo que él haría que Janis hablara conmigo de cualquier forma.
Sentí que esta vez lo lograría, pero no debo negar que estaba un poco temerosa de hablar con Janis por su carácter cambiante e impulsivo y bueno, cuando entré al Bowl, lo primero que veo es a una mujer furiosa en el escenario y gritando por el micrófono “¡súbele el sonido a esta m…! No me gusta cómo se oye mi voz.” El técnico le explicó que ya estaba al máximo nivel de decibles permitidos en el Bowl y a eso, esta mujer enfurecida responde “a mí no me importa a cuantos malditos decibeles puedas subirle, yo necesito escucharme bien y como yo quiero”; tiró el micrófono al suelo y se fue enfurecida a su camerino, la seguí y me quedé esperando un momento afuera a ver si alguien intercedía por mí para entrar, quizá John… pero lo triste, fue que nadie apareció, así que golpeé la puerta… pero no recibí respuesta, esperé otros minutos y volví a hacerlo, en ese momento, Janis gritó: ¡si no eres John, ni te molestes en entrar! Qué diablos iba a hacer yo ahora.
Pero por arte de magia, John se asomó entre los vestidores, me vio y me sonrió. Solo me abrazó, entró al camerino y me hizo una señal de que me esperara un momento. Me quedé afuera. A los 20 minutos salió y me dijo: “sigue, ya está más tranquila. Pero cuidado con lo que preguntas.”
Entré al camerino, allí recostada en un sofá, estaba Janis Joplin, con sus enormes gafas y su pinta hippie de siempre, fui a saludarla.
J.J: Joven periodista, no te acerques mucho a mi, he fumando y huelo muy mal y perdóname por lo de ayer, estaba de mal humor cuando hablamos por teléfono, la verdad eso no suele pasarme con los periodistas, de hecho, detesto a los periodistas.
P.S: Trataré de incomodarla lo menos posible, pero la verdad es que tengo tantas preguntas por hacerle, llevo detrás de usted unos seis meses y al verla fuera y dentro del escenario son muchas las preguntas que se me vienen a la mente.
J.J: Al diablo, ve al grano y por favor no me digas usted, no es mi estilo.
P.S: Está bien, no hay problema. Janis, ¿no te sientes como una especie de Judy Garland del rock?
Me miró suavemente y sonrió.
J.J: No, la verdad no lo creo. Pienso que la gente me percibe de una forma muy dramática.
P.S: ¡¿Piensas que Judy es dramática?!
J.J: No solo lo pienso, lo afirmo. Vamos niña, era actriz, se supone que debía serlo.
Se paró del sofá y encendió un cigarro.
P.S: No estoy de acuerdo con tu opinión, pero… sigamos… oye, no es por ser impertinente pero, acabas de fumar, eso tan seguido no debe ser bueno.
J.J: ¿Quién diablos eres tú para decirme cuándo y a qué hora debo fumar? Déjame, es mi vida. Pero sabes, tienes razón, a veces siento que perjudico a mi cuerpo y mi salud.
P.S: ¿Por qué lo dices?
J.J: Creo que podría cuidarme más, supongo y comer comida orgánica y caminar varias horas al día. Pero, así no soy yo y además, me gusta vivir la vida sin pensar en el mañana. Uno hace lo que tiene que hacer, hoy y dentro de tres años.
P.S: Sí, la verdad es que yo pienso igual. Sin embargo, creo que es importante pensar en el futuro, fijarse metas, al final de cuentas ese es el propósito de la vida.
J.J: Lo que dices es basura.
P.S: ¡¿Disculpa?!
J.J: No seas tan sensible. Te digo, yo nunca creí que sería cantante, vamos, mi perfil “no daba la talla.” Pero un día sentí algo dentro de mí y decidí intentarlo.
P.S: ¿Cómo llegaste a la música?
J.J: Fue muy gracioso, la verdad es que la única razón por la que empecé a cantar fue para poder entrar gratis a algunos bailes, y de ahí, todo empezó a fluir.
P.S: Entonces ¿Querías ser bailarina?
J.J: Risas. ¡No! Solo quería divertirme, era joven, quería andar de fiesta con mis amigos todo el tiempo.
P.S: Ah, entiendo. Entonces disfrutas de estar mucho con tus amigos, me imagino.
J.J: Si los tuviera, los disfrutaría. Pero ven niña, hace mucho calor aquí dentro, vayamos a beber algo frío en algún restaurante, tú pagas y yo te sigo hablando de mí.
P.S: ¡No, hace mucho frío!
J.J: No seas cobarde ¡anda!
Janis me cogió el brazo fuertemente y he llevó prácticamente arrastrada hasta la salida. Realmente hacía mucho frío. Salimos del lugar y le dije que escogiera a donde quería ir, con una persona como ella, es mejor prevenirse. Entramos al sitio que menos imaginé que ella fuera a escoger, Dunkin’ Donuts.
P.S: Pensé que no te gustaban estos sitios.
J.J: Como no me van a gustar ¿acaso hay algo mejor que una donut de chocolate con maní?
Me acerqué a pedir, Janis sólo me pidió una botella con agua, la verdad no sé por qué tenía tanto calor, yo moría de frío, compré un café y las donuts. Me senté en la mesa y comenzamos a charlar de nuevo.
P.S: Hablábamos de tus amigos.
J.J: Ah, sí, de los que no tengo.
P.S: No creo que alguien como tú, tan alegre y espontánea, no tenga con quien compartir su vida.
J.J: Si lo hago, con mi manager y mi banda.
P.S: Pero eso no es lo mismo que un amigo o una pareja.
J.J: El amor es una tontería, no me hables de ello. Pero… amigos. La verdad es que con esta carrera siento que uno pierde a todos los viejos amigos.
P.S: No entiendo a que te refieres…
J.J: Las circunstancias de viajar de un lado al otro hace que te alejes de ellos. Y hacer nuevos amigos es muy difícil. Siempre estoy haciendo algo relacionado con el trabajo.
P.S: ¿Y tu familia?
J.J: Ellos nunca me apoyaron en nada de lo que yo quería hacer, todo estaba mal. Siempre me decían que yo era la oveja negra de la familia, por ser diferente, por no querer ser médico o abogada, por mi forma de hablar, de vestir… Un día, empaqué mis cosas y me aventuré al mundo.
P.S: Me muero de curiosidad por saber en qué parte del país o del mundo comenzaste a cantar.
J.J: Cuando estaba en Nueva York, cantando para los bailes de los niños ricos, me pagaban mucho, ahí comencé a ganarme la vida, me costó mucho trabajo, pero lo logré. En uno de esos bailes conocí a John y también tuve mi primera experiencia sexual, terrible por cierto.
P.S: Me imagino que John era uno de esos niños ricos y que también te acostaste con uno de ellos.
J.J: Risas. John era uno de los empresarios del lugar y siempre había estado buscando con quien hacerse famoso. Fue el único que creyó en mí. Y del otro tema, ni hablemos, solo te digo, si fue con uno de esos chicos y cada vez que lo recuerdo me dan nauseas.
P.S: Pero por qué…
J.J: Ya dije que no quiero hablar de ello.
P.S: Si yo te contara la mía…
J.J: Anda, cuéntame.
P.S: No hasta que no lo hagas tú. ¿Me hiciste salir a aguantar frío y a gastar dinero y ahora no me hablaras de ello? Olvídalo.
J.J: Está bien, solo porque eres una chica simpática. El joven estaba demasiado ebrio, ni siquiera podía pararse, se caía. Cuando bajé de la tarima comenzó a coquetearme, era muy feo. Me sacó a bailar una y otra vez, nos besamos unas 30 veces sol porque su aliento me sabía bien, ya sabes, el alcohol sabe bien. Y cuando menos me di cuenta, el chico me tenía metida entre un baño diminuto, haciéndome toda clase de cosas. Lo peor es que de lo ebrio, no me pudo sostener mientras me tenía alzada y caí sobre el sanitario, más bien, dentro. Y la verdad es que ahora que ya tengo más experiencia en el tema… él lo hacía terrible, hay otros que ni te cuento. Pero, esa etapa de mi vida ya quedo en el pasado. Ahora es tu turno.
En mi mente solo pensaba que diablos le inventaría, la verdad es que ninguna de mis experiencias han sido tan traumáticas como la de ella, ni la primera. Pero lo que sí es cierto, es que algo tuve que inventar.
P.S: Pues verás… fue con mi primer novio y estábamos asustados porque no sabíamos cómo hacerlo, teníamos 15 los dos. Fue un momento muy embarazoso, además, su padre nos descubrió y al otro día terminó conmigo porque según su padre yo era una mala influencia.
J.J: Risas. Eso es muy gracioso, pero no supera lo mío, te lo garantizo.
P.S: Totalmente de acuerdo.
J.J: La verdad es que lo único que me da emociones es la hora que vivo estando en el escenario. ¡Pero mira la hora, ya debemos regresar!
De camino al Bowl, seguimos hablando de su vida y de su música, nadie creería que ella sería una mujer tan agradable para tener una conversación. En un momento repentino, se despidió de mí y me agradeció por el agua y la donut, me pidió que disfrutara el show y que tuviera cuidado con lo que publicaría, le asentí con la cabeza y se fue.
La experiencia que me dejó el conocer a Janis fue entender que la música, también nace de satisfacer las necesidades de un artista. Creo que ella es una artista memorable, porque no solo hace la mejor música, sino también los mejores shows, nos ayuda a explorarnos y a entender el motivo de nuestra existencia, nos lleva a conocer mundos inimaginables. Pero Janis Joplin tiene ese algo que no tienen todos los artistas y es, ser una gran persona, lástima que su fortaleza haya sido tan poca. Hoy, lamento su muerte y sí, hay que decirlo, por mucho éxito que tengas, esa profesión no te garantiza la felicidad completa y muchas veces, como le pasó a Janis, te hace perder el rumbo de tu vida. Amén y gracias JANIS JOPLIN en donde quiera que estés.
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